
Responsabilidad del mensajero
Encontrar un (una) Hijo de Paz es la responsabilidad central de la Fundación Satura Colombia. Todos nuestros proyectos y estrategias están enfocadas en esto. Cristo mismo hace esta demanda, y nosotros obedecemos. Así que cada Facilitador, Facilitadora, tiene esta misión. Toda nuestra vida tanto espiritual como social, se desarrolla en torno a este personaje. Nos capacitamos, nos preparamos, oramos, vamos, buscamos, encontramos, en casas, empresas, colegios, universidades, cárceles, hospitales, calles, parques, centros comerciales, etc., contactamos personas, familias, bendecimos y ofrecemos la Paz…
“Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.” (Lucas 10:6 RVR1960)
El Hijo de Paz no es un título familiar, ni una metáfora, sino una expresión dada por Dios que describe a una persona con características muy especiales: abierta, receptiva, con una reputación, ya bien sea buena o regular, con influencia en su entorno familiar, empresarial o social, que está dispuesta a escuchar el Mensaje del Reino de Dios. Es alguien que ya vibra en la misma sintonía de honestidad y apertura que nosotros, alguien que es la respuesta a nuestra oración, alguien que está preparado por el mismo Dios.
El éxito de esta Misión no se mide por la reacción del otro, sino por la integridad con la que se emite el Mensaje. Esa es nuestra responsabilidad: Integridad espiritual. Por eso en la Fundación Satura Colombia cuidamos, acompañamos, discipulamos, para que cada Facilitador y Facilitadora esté en paz con Dios, con su familia y con la sociedad y pueda desarrollar la Tarea como es debido.
Tremenda Tarea…
Un Facilitador.