
Entregando la vida entera.
Mi nombre es Edis Belli Jiménez, tengo 47 años de edad, casada con 3 hijas, vivo en el barrio Nelson Mandela de la ciudad de Cartagena en Colombia. Nuestro barrio es uno de los barrios más grandes de la ciudad, es un sector de origen popular fundado en su mayoría por población víctima del desplazamiento forzado, a causa del conflicto social que vive mi país.
Conocí a Jesús cuando yo tenía 16 años, y desde el año 2022 me ha estado guiando a servir más hacia afuera de la congregación a la que pertenezco, yendo por mi barrio, visitando, tomando un sector y luego cada manzana de ese sector y visitar casa por casa de esa manzana, escuchar a las personas, orar por ellas, y eso me hizo ver la necesidad real que las personas tienen.
Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. (Lucas 10:1-9)
Ha sido un desafío permanente cumplir con la misión a pesar de los tiempos de lluvias, el barro, la indiferencia de algunos, las dolencias corporales y los pocos recursos económicos y muchas más situaciones adversas; pero lo que me hace seguir cada día en medio de todas estas dificultades, es saber y creer que Jesús prometió estar conmigo todos los días hasta el fin del mundo.
Comencé a orar para que Dios me guiara en esta misión y sentí la necesidad de conformar un equipo de hombres y mujeres valientes, y Dios me lo concedió, y hoy mi equipo y yo, con el apoyo de la Fundación Satura Colombia tenemos una gran pasión por entregar nuestras vidas en cumplir La Gran Comisión, y por obedecer a nuestro Salvador.
Abordamos de forma respetuosa cada persona para que ellas hablen y se sientan escuchadas, y así de esa manera son más receptivas al Evangelio. Y cuando encuentro un Hijo de Paz siento mucho gozo en mi corazón, gratitud y satisfacción por el privilegio que Dios me da. Es el caso de un joven de 20 años que visité, le pregunté si podía regalarme unos minutos de su tiempo porque quería compartir con él una maravillosa noticia, él me escuchó y creyó en Jesús, luego yo le pregunté si tenía una petición de oración y dijo: por mi salud, tengo malaria y la adquirí en el ejército y ahora no puedo trabajar, debo tener mucho cuidado porque mi vida depende de no enfermarme de nada…
¡Qué maravilla! Hemos entendido que solo así se puede extender el Reino de Dios.
Berenice Luna
Facilitadora