
Designado por Dios
Soy Gustavo Guerra, uno de los designados por el Señor Jesucristo para contactar Hijos de Paz a través de la Fundación Satura Colombia. Uno podría pensar que lo que le llama la atención a Dios son esas personas prestigiosas, famosas, preferiblemente dirigiendo grandes ministerios y con suficiente capacidad y experiencia en lo relacionado con la iglesia y las misiones. Si bien alcancé a arañar algo de todas estas cosas como pastor de una preciosa iglesia por más de 15 años, no fue en los momentos de mi “éxito ministerial”, que le llamé la atención a Jesús, sino que se fijó en mí, en uno de los momentos más difíciles, críticos y conflictivos de mi vida.
“Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta…” (Lucas 10:1-9 RVR 1960)
Estoy casado con una mujer maravillosa y juntos hemos formado una familia con nuestros dos hijos, quienes son el regalo más valioso que Dios nos ha confiado. En medio de la pandemia que azotó el mundo, nuestra realidad cambió de manera inesperada. Nos vimos en la necesidad de dejarlo todo para trasladarnos a la población de Trujillo, Valle, a la casa de mis suegros, quienes, por su condición de vejez y salud, requerían de cuidado especial y acompañamiento. En ese momento, mi condición pastoral en el contexto tradicional que venía desempeñando estaba muy lejana. Al mismo tiempo, en medio de la crisis, surgía la responsabilidad de proveer para mi familia. Comenzamos a fabricar y vender envueltos de maíz. Día a día recorría el pueblo, veredas y fincas, no solo ofreciendo este producto, sino también construyendo relaciones con muchas personas.
Sin haberlo planeado, cada conversación me llevó a conocer a muchas personas y encontré la oportunidad para compartir el mensaje de amor de Jesucristo. Oraba por las necesidades de quienes encontraba en el camino y poco a poco, el Evangelio comenzó a abrir puertas en casas y en los corazones de la gente.
Estando en estos oficios, alguien tocó mi corazón con la visión de la Fundación Satura Colombia, y desde entonces, he caminado al lado de Jesús con gozo al ver cómo Su Nombre ha sido reconocido en mi comunidad. Se han formado iglesias de pequeños grupos en hogares, fincas y espacios cotidianos, donde la Palabra de Dios es compartida y establecida.
Evangelizamos, alcanzamos Hijos de Paz, que bautizados, discipulados, y desde sus hogares como nuevos plantadores de iglesias de pequeños grupos, alcanzan a otros, y a otros, y a otros…
Gustavo Guerra
Facilitador
