
Charlas que llevan a la vida eterna.
Charlando con un Pastor en la ciudad de Bogotá, preocupado por la Tarea de evangelizar me comentaba:
“Ahora mire, Yo entiendo que la Iglesia no debe desatender las necesidades del mundo, pues no estaría de acuerdo con la Palabra de Dios, cuando ésta demanda que la Iglesia sirva en el mundo, pero esto no es lo fundamental. Pero si la iglesia cierra los ojos a la Palabra de Dios que lleva a la vida eterna, pues entonces no tendría nada verdadero que ofrecer al mundo”.
Sí, esta inquietud del Pastor nos confirma que la propuesta de Jesús va más allá de la proclamación tradicional de un evangelio complaciente para vivir bien. Lo que debe transmitir la Iglesia a través de la predicación es: santidad y Vida eterna.
“… y a nadie saludéis por el camino” (Lucas 10:4 RVR1960)
La orden es radical, nada de distracción.
Si la Iglesia omite esta orden y ofrece simplemente la forma de cómo se puede vivir una vida social de integridad según la manera en que el mundo la define, pues, ¿quién necesita a Jesús? La iglesia está llamada a ser testigo de Jesús, a hacer discípulos, bautizarlos, enseñar de Él, pastorear las personas, dedicarse a la formación de la espiritualidad en el carácter de la persona.
Sí, estamos de acuerdo Pastor, el trabajo fundamental es hacer discípulos con dimensión eterna.
En la Fundación Satura Colombia, hemos planeado cada actividad, ya sea de orden espiritual, física o socio-emocional de tal forma que cada una de ellas tenga como centro el Hijo de Paz. Si no hay este objetivo, se sale de nuestro asunto primordial.
Carlos Yomayusa M
Facilitador